lunes, 17 de julio de 2017

Gracias. Thank you, ありがと. Grazie. Merci.

Mas de una vez he escrito sobre las personas a quienes les agradezco tal o cual cosa. Aun así no podría decir que esté todo dicho, mucho menos cuando logras algo que te importa tanto.

Es cierto que ya pasaron 10 días desde que logré terminar una carrera universitaria, algo que quería cumplir desde que tenía unos 12 años más o menos, probablemente más. Pero me había prometido que iba a escribir algo al respecto, además ese día tenía tantas cosas en mi cabeza que era difícil expresar ideas, aun las más simples que serían las de agradecimiento a quienes me ayudaron.

Fue increíble para mí haber estado imaginando el momento en el que les diría algunas palabras a mis padres, amigos y profesores durante tanto tiempo, haberlo ensayado en mi cabeza tantas veces y no haberlo podido expresar tal cual cuando fue el momento. La cosa iba más o menos así:

Por favor:

Parece osado de mi parte pretender en este momento o a esta altura exigirles algo más a todos uds, pero si, quiero pedirles a mis profesores que no cambien, o si… que cambien, mejoren y ayuden a quienes vienen detrás nuestro en la carrera tanto o más de lo que nos ayudaron a nosotros. Enséñenles más, denles más.

A mis padres, por favor, no dejen de apoyar a mi hermano como me apoyaron a mí, no le nieguen ninguna oportunidad como no lo hicieron conmigo.

A mis amigos, que por favor sigan siendo mis amigos y los mejores amigos de todos sus amigos, porque los conozco muy capaces y llenos de cosas buenas que dar.

Perdón:

Ingenieros, profesores, perdón si no les transmití la imagen de estudiante que me hubiera gustado transmitirles, en realidad siento que no lo hice y espero si, haberles dejado al menos la sensación de que contribuyeron a la formación de una buena persona que se esforzará por ser también un buen profesional.
Papá, mamá perdón por tomarme 10 años para terminar mi carrera. Perdón por exigirles tanto esfuerzo siempre, perdón si les he retribuido poco hasta ahora. Perdón por 10 años de mucho tiempo lejos de ustedes, aunque quizás queden años de eso por delante. Perdón por eso también, por confiar siempre en que ustedes pueden y quieren verme “no parar”, no detenerme.

Franco, perdón por las peleas, las discusiones tontas, por esperar que pienses y/o actúes como yo. Perdón por no ser un mejor hermano mayor.

A mi familia y mis amigos, aquellos con quienes crecí en mis pagos, perdón por alejarme, por la “despriorización”. Perdón por esperar que comprendan que tenía que ir a buscar lo que quería lejos de donde ustedes buscarían aquello que anhelaban.

A todos mis amigos en general, perdón por no saber dar abasto, por esperar a que uds manden un mensaje en vez de estar pendiente de mandárselos yo, pendiente de interesarme por saber de ustedes. Perdón por no estar tanto como un buen amigo querría estar.

Gracias:

Alfredo, gracias por querer hacer este proyecto y por aprender a trabajar conmigo, así como enseñarme a trabajar con vos. Por la paciencia y la disposición. Por ser además de un compañero un gran amigo.

A todos y cada uno de los profesores que tuve a lo largo de la carrera, buenos y malos, por su tiempo, por las ganas o la falta de ellas, por compartir el conocimiento o por no hacerlo y desafiarnos a que uno lo busque. Gracias a los “malos” por hacer esta carrera “difícil” de tantos modos que uno termina sintiéndose realmente grande al finalizarla. Gracias a los “buenos” por hacerla tan “fácil” que uno siente que está en el lugar correcto cada vez que da un paso al frente.

Al laboratorio de telecomunicaciones, gracias por ser un segundo hogar y una segunda familia.

A mis padres, gracias por darme esta oportunidad, por confiar en mi durante 10 años y respetar mi ritmo, mis decisiones y alentarme siempre a que mire para adelante aun cuando resignaba algo que podía costar un año más. Gracias papá por las noches en vela haciendo la tarea de la investigación de San Martin para la escuelita. Gracias mamá por los útiles nuevos cada año, por la ropa remendada y por la nueva. Gracias por curar tantas noches de fiebre. Siempre pensé que cualquier persona podría venir y tratar de convencerme de que son malas personas, malos líderes en sus trabajos o malos profesionales de la salud y seguramente me faltarían argumentos objetivos para defenderlos pero nunca, nunca, nunca podrían convencerme de que son malos padres. Como padres nunca me fallaron, gracias por eso.

Franco, gracias por bancar, por seguirme, por ser incondicional, por ser un buen hermano que conmigo seguro no es fácil. Gracias por ayudar con la convivencia. Gracias por crecer conmigo y por estar ahí siempre.

Familia, gracias por estar siempre ahí, por confiar en mí y demostrarlo con tanto afecto. Gracias por tolerar la distancia, mi seriedad o mi sequedad para manifestar las cosas. Gracias por respetar mi espacio y saber estar.

Fer, no me parece justo no dedicarte un párrafo, porque hubo un buen tiempo dentro de estos 10 años en donde estuviste en el día a día conmigo. Gracias por eso. Por bancarte la distancia, las fechas de exámenes que me impedían verte, por esperar. Gracias por querer ser ese pilar que fuiste en ese tiempo. Gracias por encontrar nuevas formas de acompañarme, desde otro rol pero con la misma constancia y el mismo apoyo. Gracias a tu familia que me trató como si fuera de su familia.

Francisco, Gonzalo, Adrian, Miguel, Gianfranco, amigos y compañeros que para mí son como unos hermanos, gracias por mantenerse a mi lado siempre a lo largo del tiempo y de la distancia. Gracias por bancarme con todos mis defectos y por saber compensarlos. Gracias a sus familias que siempre me hicieron sentir que tenía más de un hogar.

Amigos de todos lados y de todos los tiempos e incluso amigos de mis redes sociales. Gracias por estar. Por compartir. Por cruzar un mensaje cada tanto, una llamada quizás. Gracias por pasar unos apuntes, por devolverlos, por escuchar, por acompañar. Mi idea es que soy lo mejor que pude armar entre tantas personas que pude conocer y que me mostraron una forma de ver las cosas. Quizás alguno sienta que hizo poco o nada por mí y aun así yo deseo de todo corazón agradecerle ese poco o esa nada.

Claro, hubiera sido imposible decir todo esto, pero admito que aquí en lo escrito me resulta fácil dejarme llevar, estoy seguro que podría decir más e incluso aun diciendo más, sé que me quedaría con la sensación de que les debo mucho. Y que un gesto como decir gracias, siempre se queda corto.

De aquí en más, se abren nuevos caminos para que busque nuevas formas de retribuirles lo que siento de parte de ustedes. Para que la deuda se agrande seguramente, contra mi voluntad. Nuevas oportunidades para agradecerles otra vez.

Cerati, gracias por darle trascendencia y fuerza a la expresión: GRACIAS TOTALES.

REL