Hace unos días empecé a leer un
libro y en algún párrafo al inicio decía algo así como: “si hubiera esperado la
inspiración para escribir, hubiera escrito otro libro distinto a este” como
haciendo alusión a que, si dependiera de esperar un plumazo de “brillantez
literaria” para escribir algo, el resultado sería uno y no aquello que terminó
por convertirse en su producto, su libro.
Me hago eco de ese concepto para
sentarme a escribir sin una idea totalmente clara de lo que quiero decir… sin
ese plumazo.
No, no voy a escribir un libro ni
mucho menos.
Tengo el despojo de un recuerdo
de haberme introducido a mí mismo con anterioridad con esta disculpa de la
falta de inspiración… en tal caso discúlpenme de nuevo. Digamos que es la
cuarentena jaja.
Hoy un amigo me preguntó como la
llevaba con la cuarentena y mi primera respuesta fue una que surgió del
análisis de los primeros días de iniciada esta circunstancia: “es como mi vida
en Tucumán, que no salía más que a la facultad y al super”. Para mis adentros
pensaba en realidad, como buen ingeniero; (vida en
Tucumán+barbijo)*(trabajo/facultad)*(1+limitación basada en terminación de DNI)
= mi cuarentena.
No es cierto, no pensé eso, acabo
de inventarlo, pero podría ser, podría haber sido.
El siguiente pensamiento fue, y
se lo comenté: “me di cuenta que había muchas cosas que SUPUESTAMENTE planeaba
hacer, pero lo postergaba y lo postergaba para cuando ‘TENGA TIEMPO’”, pero
resultó ser qué, y calculo que hoy no es una sorpresa para nadie en cuarentena,
teniendo todo el tiempo del mundo, figurativamente, tampoco las hacía. NO
QUERÍA HACERLAS. Incluso a veces era una cuestión de “bueno, pero puedo hacerla
luego, hay tiempo” …
Una de las primeras cosas que
comprendí de mí mismo en esta cuarentena es que había proyectos, planes, ideas
que PENSABA QUE QUERÍA pero que al mismo tiempo o, inmediatamente después de
haber pensado que las quería o que las haría, encontraba una razón para
postergarla, para encasillarla adelante en el tiempo, en el “después de” de
otra cosa.
A ese proceso de pensamiento,
desmenuzado así, alineado de esa manera, yo personalmente le llamo: NO querer.
Corta. Eso que decís que deseas tanto no lo deseas tanto si siempre estas
posponiendo la primera acción que te acercaría a conseguirlo. Y no está mal… no
tiene nada de malo no querer algo, lo que está mal (según yo, ojo) es
mantenerte en la incoherencia, en el estrés, en la angustia que te genera
decirte que quieres algo y al mismo tiempo decirte que no es el momento todo el
rato. Siempre puedes hacer algo para estar más cerca del objetivo o simplemente
estar en paz con que realmente no quieres eso y en cambio, disfrutar lo que si
estás haciendo, que por algo lo pusiste en prioridad, por algo no lo pateaste
para después, no lo postergaste incluso antes de empezar.
Y es como que tuve toda esta
charla conmigo mismo mientras me escribía con mi amigo y lo junté con su
pregunta un poco traducida a un lenguaje más coloquial “¿Qué estás haciendo en
esta cuarentena?”. Pensé que en términos socio-culturalmente auto impuestos
(porque la sociedad dispone pero uno elige lo que se impone) la respuesta más
sencilla sería: NADA, no estoy haciendo NADA.
Y lo primero que me provocó esa
idea fue: “¡Qué vergüenza!, no está haciendo nada. ¡SHAME!¡SHAME!¡SHAME!” (ver
también GOT S5E10) y cuando pensé en mí mismo no haciendo nada y quise empezar
a preguntarme “¿Por qué eres así?” recordé algún momento de mi vida, siendo mas
chico, bastante mas chico, diciéndome que al ser grande quería dedicarle tiempo
a ciertas cosas, cosas que veía que los adultos a mi alrededor no hacían, pero
a mí me gustaban mucho, bastante, como por ejemplo el ocio…
Me di cuenta que con el paso del
tiempo había dejado un poco de lado esas ideas inocentes, por ponerles un nombre,
y había cambiado mi enfoque a uno mas “maduro” dirían los adultos de aquella
época, uno mas alineado con esto de “para ser exitoso tienes que trabajar duro,
perfeccionarte siempre, ganar mucho dinero, tener una familia”, conceptos de desarrollo
personal que casi siempre, o siempre, lo ponen a uno en esa carrera infinita
contra uno mismo (o contra el adulto que uno cree que los demás esperan de uno
¿?) de “todavía no llegué ahí, no estoy teniendo familia, no gano mucho aún, no
se lo suficiente”.
Además descubrí como normalmente dejo que lo
que hacen las demás personas a mi alrededor me influencie a la hora de auto
juzgarme y como con una innecesaria facilidad me reprocho al estilo de “¿Por
qué no hago eso que él/ella está haciendo?” una especie de envidia que me
programa muy fácilmente cada vez que veo a alguien haciendo algo que mínimamente
me gusta… es decir, si veo alguien leer un libro me reprocho “¿Por qué yo no
leo libros como él/ella?” veo alguien ascendiendo en su vida laboral y pienso “¿Por
qué yo no trabajo mas duro o me perfecciono para poder ascender?”, veo alguien
que viaja por el mundo y… ok, ya lo entienden. A esta carrera infinita me
refiero, al siempre querer algo más, a siempre estar insatisfecho con lo que ya
se tiene, ya se hace, o a ni siquiera considerarlo en la ecuación. Porque es
como que en realidad ni siquiera mido (quizás ni podría medir/comparar) si lo
que yo hago en mi día a día es más importante/signo de éxito que lo que el otro
hace, simplemente quiero lo que el tiene, lo que el MUESTRA o ME CUENTA que
consigue, y probablemente hasta piense que lo consiguió fácil (pero eso es
historia de otro post).
Por Dios… surgen tantas líneas de
pensamiento, tantas preguntas… respirá.
¿Por qué creo que él/ella es más
exitoso/a que yo? ¿talvéz porque gana mas dinero? ¿O porque viaja alrededor del
mundo? ¿o porque tiene una familia? ¿Por qué aceptar que esos son los
parámetros que separan los exitosos de los no exitosos? ¿Acaso se cuanto gana
esa persona? ¿Y si esa persona gana mucho mas que yo, pero su vida cuesta significativamente
mas que la mía y el final los dos queremos lo que el otro deja ver? Yo su
dinero y él/ella mi prístino resumen financiero o mi abundante tiempo de ocio
¿?.
¿Y si decido llamarle éxito a la
capacidad de estar en paz con mi presente? Algo como, “Exitoso: Dícese de la
persona que alcanza un estado de no urgencia ni necesidad, aceptando que está
donde quiere estar y que con el correcto enfoque puede estar en cualquier otro
lugar donde desee sin que esto irrumpa con la paz anteriormente mencionada.” ¿Qué
tal?
Por otro lado, y agregando más
reflexión a la reflexión, ¿Cómo se que mi paz con mi presente no es un estado estéril
de conformidad destinado a (lo que muchos llamarían, incluso un yo del pasado) la
más mundana mediocridad?… otra palabra, más preguntas ¿Quién dice y porque lo
que es mediocre?
..........
Siempre me pregunto quien establece
estas definiciones que llamaría sociales, culturales… siempre pienso que hay
una sociedad que espera que haga esto o aquello y de pronto… ¿Hay una sociedad
esperando eso? ¿Hay una sociedad que esta atenta a lo que hago o no, lista para
encasillarme como exitoso o mediocre? Y si la hay, ¿Dónde puedo chequear en que
casilla estoy? ¿Hay un ranking? ¿Un Instagram donde cada año postean las fotos
de los 7625millones de habitantes en orden de éxito en una escala estandarizada
para medir el desarrollo personal? ¿No sería contrario a la productividad de
alguien exitoso scrollear en un IG con 7625millones de fotos para chequear en
que lugar está? Para los 12 primeros bastaría con entrar a feed y verse ahí
supongo… ¿Porque pienso que el ranking debería ser anual? Uff...
..........
Quizás con esos pensamientos nos
referimos a que nosotros mismos nos sometemos a la presencia de una “selección
natural-social” que a través de lo que la gente hace con sus vidas decide quien llega
lejos o quien no. Como si los títulos universitarios fueran las alas de las cucarachas. Claro, es el caso del vagabundo diciéndome “obvio que yo no
quiero estar aquí, pero la sociedad dice que sin trabajar y ganar dinero no
puedo ser mas que un vagabundo” yyyyyyyyyyyyy… la verdad que no, pareciera que
sí, pero no.
Voy a tratar de explicar(me) esto
último en un solo párrafo (spoiler alert: un párrafo largo).
Detrás de cada presente hay
decisiones, ni siquiera hay que ponerlas en un plano de incorrectas-acertadas,
decisiones. Hubo un día, un momento, un segundo donde había que elegir entre
buscar trabajo, estudiar una carrera, o comprar comida en vez del traje para la
entrevista para el trabajo y se tomó una decisión y esa decisión sumada a otras
te llevó al lugar a donde estas hoy… quizás alguien me diga (y me lo dijeron) “claro,
pero yo no tuve unos padres dispuestos a pagarme mi carrera universitaria que
me garantice un trabajo, yo tuve que salir a trabajar”. Y se me ocurren varias
respuestas, podrías haber trabajado y estudiado para tener un mejor trabajo,
podrías haber apuntado a un mejor trabajo (si el actual no te agrada), yo mismo
podría haber elegido no utilizar el dinero que mis padres querían poner a disposición
de que yo estudie y hacer algo mas (lo cual creo que ellos habrían considerado
un error), yo mismo con título y todo podría decidir vivir en la calle y atacando
la raíz de su argumento responder que no me puedo hacer cargo de las decisiones que
tomaron mis padres con su dinero o las que tomaron sus padres con el suyo que
provocó según esa persona que no pudiera estudiar… siempre hubo decisiones.
Entonces puede que parezca que la
sociedad te encasilla en la mediocridad dado que según sus criterios (o los que
nosotros interpretamos que son sus criterios) no hiciste nada para no pertenecer
a ese lugar, pero aún si así fuera, ¿Porque valerse de eso y quedarse en la
inanición absoluta? Otra vez, o no estas queriendo ser mas que mediocre y por
eso no haces nada (deja de culpar a los demás) o algo esta fallando… la
pregunta entonces sería ¿Estaría mal ser mediocre y morir de inanición? ¿La
sociedad podría tolerar vernos/verme ser mediocre? Y las respuestas para mí,
hoy al menos, son “No, no está mal si es eso lo que anhelas” y “No, dudo mucho
que la sociedad este dispuesta a tolerarlo y yo que vos me replantearía si vas
a poder vivir en paz con el señalamiento constante o si preferís pasar mas
desapercibido y hacer algo que quizás no te guste tanto como ser mediocre, pero
si, mas que ser mediocre+ser juzgado”.
..........
1779 palabras… eso es lo que pasa
por sentarse a escribir por escribir.
..........
Que saco en limpio. Bueno, a esta
altura, que el cerebro humano es increíble para hilar todos estos pensamientos
en los cinco minutos que duró el chat de WhatsApp con mi amigo y al margen de
eso, que una vez más me encuentro a mí mismo abrazando esta idea de que la vida
es ahora, está sucediendo ya mismo y no puede ponerse en pausa hasta que yo
termine ese proyecto en el que me embarqué principalmente porque vi que todos
lo hacían y que además, separa a exitosos de mediocres… ok, tampoco digo que hay
que aprender a estar en paz con ser mediocres… no, pero retomo la definición inventada
de exitoso, hay que ser claro con lo que se quiere y lo que no para hacer lo
primero y no perder vida con lo segundo, y aprender a identificar y estar en
paz con lo que se hace o no para alcanzar aquello que se quiere, aprender a
identificar cuando estamos solo “creyendo” que queremos algo y como el “no
hacer nada” por aquello que creemos que queremos nos está quitando el sueño. Y
dejarlo ir, sin que ello vaya en desmedro de nuestro éxito. Hay que encontrar
un equilibrio entre ambicionar cosas o querer conseguir cosas y estar en paz
con lo que hoy se tiene, en disfrutar del momento que se está viviendo, el
proceso por el que transcurrimos ahora y que puede o no estar acercándonos a
ese objetivo. Un albañil no construye una casa en un solo día (Roma no se hizo
en un solo día), un albañil, aún trabajando mucho, seguramente en algún momento
entiende que debe comer, o dormir, y que si bien esas cosas no lo acercan
directamente a terminar la casa, son (no digamos necesarias) cosas que quería
hacer en el momento que las hizo, y es así como de repente dormir que sería
literalmente NO ESTAR construyendo la casa pasa a formar parte del proceso de
construcción de esa casa… esa casa también se hizo de alguna manera, durmiendo.
Así empezó todo esto, con la
pregunta de la cuarentena me di cuenta que si bien no estoy haciendo nada en términos
de mejorar mi situación económica, perfeccionar mi intelecto, o incluso hacer
ejercicio, SI que estoy haciendo cosas que me gustan, cosas que cuando era
chiquito me imaginaba que haría, jugar video juegos con mis amigos, ver series
con mi pareja (tener pareja), sentarme solo a tomar mates, escribir algo (muy)
esporádicamente y en ese sentido diría que estoy disfrutando ampliamente mi
presente, quizás estoy en la parte de dormir de la construcción de mí casa. Francamente no lo se, pareciera que si, y, siendo
sinceros, todavía tengo algunos arranques de “que mediocre” o “que poca
ambición/cuanto conformismo” pero pero pero (con voz de @teloresumo),
permitiéndome estar en paz, casi que diría “sí, estoy siendo mediocre ¿y qué?”
y convencido de que mañana puede ser que estos arranques me molesten lo
suficiente para entonces, decidir qué hacer al respecto.
REL
