Voy a hacer una pausa en mis reflexiones basadas en mi
experiencia de cuarto de siglo… hoy es un día especial como tantos otros
(pronto tendremos el “año feriado” jaja) en nuestro país. Celebramos el día de
la madre y se me ocurrió que es una buena oportunidad para derramar algunas
palabras en el teclado y dibujar algunas lágrimas con suerte, de felicidad
espero, en estos seres tan maravillosos que son nuestras madres.
En particular me siento el hijo mas afortunado del mundo
aunque tengo asumido que cada uno de nosotros nos sentimos siempre así. Pero
con el perdón de todos uds, sé que mi mamá es la mejor jajaja.
¿Qué sería de nosotros sin nuestras madres? Fácil, nada, no
seríamos. El mundo es inconcebible sin madres, pero literalmente inconcebible,
¿o acaso uds escucharon hablar del padre tierra, el padre naturaleza y el padre
patria? No. Esto tiene que darnos una idea de cuanto les debemos. Y es que literalmente
y por lo menos, les debemos una vida.
Cuantos pantalones, medias, remeras y demás prendas de
vestir habrían terminado en la basura, o lustrando los muebles si no fuera por
tus agujas, tus cuidados y remiendos. Cuanta ropa que amaba hoy tendría si no
fuera porque los considerabas insalvables e impresentables jeje. Si tuviera que
pagarte por cada puntada que hiciste para cocer mi ropa y alguna que otra herida
(metafórica) no se si me alcanza una vida.
Cuantas fiebres no se habrían ido sin tus pañuelos mojados a
mitad de la noche, que ventaja que seas además de mamá, médica. Sumo a mi deuda
insaldable, tus minutos (o segundos si queres) de desvelo. Por cada vez que tu
sello y tu matrícula justificaron mis faltas a la escuela o al colegio.
En cuantos vasos de agua me habría ahogado si no fuera por
tus consejos. Por cada brazada que diste en ellos para rescatarme.
Por cada valor que me inculcaste. Por cada temor que
quitaste. Por cada sueño que apoyas y apoyaste. Por cada hora de trabajo que me
dedicaste, porque conmigo fuiste y sos madre, pero fuiste y sos médica conmigo
enfermo en casa y ayudando a la gente en la calle, para poner el pan sobre la
mesa. A esta altura decir gracias es poco.
Por cada vez que me retaste, aun pienso que algunas veces
fue injusto jajaja. Por cada vez que me castigaste. Por saber llevarme,
educarme, criarme. Por ser la persona que sos y me hace a mi querer ser un hijo
agradecido y con voluntad de pago hacia alguien que siempre dio tanto a cambio
de tan poco.
Gracias por ser tan buena en eso de aprender a ser mamá,
porque la vida, de un modo violento, no te dejó practicar antes de mi llegada.
Gracias por ser una mamá distinta e igualmente especial con mi hermano. Por
hacernos entender que el cariño de una madre tiene distintas formas y puede ser
igualmente inmenso y adaptable a las necesidades de cada hijo.
Gracias por dejar de fumar.
Gracias, gracias, gracias y mas gracias… hoy empeño mi vida
a cambio de gratitud. Cosa irónica si las hay, porque todavía te la tengo que
pagar a vos.
Gracias por lo que se que hiciste por mí, y por lo no me
enteré, pero hiciste por mi. Porque ser madre también tiene esa parte de “trabajo sucio”, “invisible”.
Los juguetes no se levantan solos, los platos no se lavan ellos mismos ni las
camas se visten por si solas, mucho menos se renuevan en sabanas limpias. El
ropero tiene fondo, por poner algunos ejemplos.
(paréntesis dentro de paréntesis)
No puedo evitar pensar que hoy en realidad debería ser el
día de los padres, y el 3er domingo de Junio también jaja. Mamá, no serías mi
mamá sin papá. Así que tengo que decirlo: gracias papá por ser la otra mitad de
mis 46 cromosomas… o algo así era… cada vez que pienso que le debo mucho a mi
madre y que ella me enseñó todo, siento que debo agregar o corregir, les debo
todo (o el 90% de lo que soy) a mis padres y ellos me enseñaron a ser lo que
soy, y a seguir aprendiendo a ser.
(Ahora si)
No se me ocurre financiación que me permita pagar todo lo
que me dista, das y darás. Mi plan viene en cuotas ó, para hacer juego, mi
tratamiento incluye varias dosis, la prescripción incluye varias ideas: básicamente
quererte, devolver en el formato que pueda, todas la ayuda que supiste darme.
Tratar de estar. Esforzarme por retribuirte, pero fundamentalmente y creo que
es mi mejor propuesta, hacerte trascender, enseñar a cuantos pueda todo cuanto
me enseñaste y que en cada uno de ellos quede, aunque implícito, un poquito de
vos. Es un poco raro, porque no es precisamente una devolución hacia tu
persona, pero quiero creer que es una extensión de ella. Hacerte infinita en
todos, mostrarme diciendo desde aquí vengo y si vengo es porque mi madre me dio
esta oportunidad. Te propongo ser un buen hijo en la medida que mi humanidad me
lo permita, para que algún día sientas que puedes descansar, sabiendo que
cumpliste con honores la labor de ser mamá.
¡MUCHAS GRACIAS EMA VELEZ!
Agrego otro párrafo, no duden en decirle cuanto quieren a su
mamá. No dejen pasar esta oportunidad. Es obvio que ellas trabajan 24x7x52 (aproximadamente) para
nosotros, sin domingos ni feriados y que cada día se les debería agradecer,
pero suponiendo que es una tarea “difícil” de cumplir, que por lo menos hoy no
falte ese detalle, que hoy no falten esas palabras, ese beso y ese abrazo si se
puede. Porque, insisto, no estaríamos aquí si no fuera por ellas, no seríamos
ni los restos de un vago recuerdo si no fuera porque ellas en algún momento
tomaron una decisión y la convirtieron en carne, en una parte de ellas
correteando, llorando, riendo, creciendo por ahí. Así que hagamos algo por
ellas, aunque sea esta vez. Créanme que el mínimo beso cuenta, hay que animarse
nada mas.