Uff… cuanta ausencia. Retomé las actividades en la facultad
y me ha costado sentarme a escribir. Igualmente pensar sobre qué hacerlo. En
ese sentido tuve una pequeña epifanía y tengo una idea, pero no me imagino
desarrollándola ahora mismo en más de un párrafo o dos.
Estaba pensando, o mejor dicho, me cayó cual ficha en un
arcade, el concepto de felicidad que manejamos y como creemos que siempre hay
que buscarla, alcanzarla. Creo que lo primero que viene a la mente cuando
pensamos en felicidad, es que es algo ajeno a nosotros, algo que todavía
esperamos encontrar o peor aún, algo inalcanzable… está bien, en todo caso no
vengo a “re-definir” la felicidad, pero últimamente me encontré sonriéndole a
la nada llamándome feliz y se lo atribuyo a un par de ideas en las que creo
fervientemente y me gustaría compartirlas con ustedes.
Entonces, ¿Ustedes son felices? (todavía sueño con tener lectores o mejor todavía, gente que discuta, responda ¡ja!). Antes de entrar en mi verborragia quizás les convenga preguntárselo y planteárselo concienzudamente.
Yo creo que la felicidad es un estado que comienza con una
decisión: querer estar bien, sentirse bien, querer ser feliz, y que sigue con
las cosas que hacemos para conseguir ese estado pero siempre como algo
inmediato, algo de ahora y no un objetivo a alcanzar luego de 10 años de
carrera y 25 de trabajo y aportes para la jubilación. Repito lo que dije en
otra entrada, nos hace frio y vamos por un abrigo, ¿no podemos entonces actuar
de ese modo para llegar finalmente a nuestra ansiada y esquiva felicidad? Siguiendo
esa línea, pienso que cada uno está como y donde quiere estar. Como quien tiene
frio pero a la vez tiene pereza de levantarse por un abrigo, a veces no
queremos hacer el balance de soy feliz o no y resumimos en un tibio “estoy
bien”, “mañana será”. Y si hacemos el balance, ¿porque lo malo tiene que pesar
más que lo bueno? Creo que el común de las personas antepone lo malo sobre lo
bueno y… por malo que sea lo que nos acontece, me da la impresión de que solo
buscamos motivos para decir que estamos mal o que lo mejor (la felicidad) está
por llegar, como si esa esperanza fuera lo que nos mueve.
Y no digo que esté prohibido estar mal, no. Es una opción,
valida y viable, después de todo no entenderíamos la felicidad si no hubiera
con que contrastar, pero hay que ser más exigentes (creo yo) con la línea que
separa el querer estar mal, el necesitarlo para poder luego “resurgir”, con el
“estoy mal porque no puedo estar bien”. No importan lo que me digan, soy
alguien que discute a muerte (por defecto) y mucho más si alguien me dice “no
puedo estar bien”. Entiendo los “no puedo estar bien” de la gente cuando están
pasando por algún duelo, la pérdida de un ser querido, la ruptura de una
relación, desaprobar un examen, pero no los
entiendo cuando me dicen que les hace frio pero no quieren levantarse a por un
abrigo (metafóricamente hablando). Y tarde o temprano, las situaciones de
duelo, se convierten en eso, una costumbre que nos aferra a la tristeza, por
falta de ganas de querer empezar a ver el lado medio lleno de las cosas.
Siempre, pero siempre, hay un lado medio lleno y me dirán conformista, pero yo
pienso que aquel que siempre mira el lado medio lleno, siempre es feliz
(idealmente). Entonces, si alguien puede, ¿Por qué yo no? ¿Por qué privarme de
esa sensación? Sin embargo me asombro cada vez que escucho a una persona responder
a la “potencial felicidad” con los típicos “no tengo tiempo”, “no tengo dinero”
etc. Muchas veces alguien acude a mí con un problema, solo porque estoy a mano,
no porque sea experto en resolverlos, y cuando les doy una respuesta, una
posible solución, responden que no tienen tiempo/dinero, entonces (quizás) les
propongo otra solución, y vuelven a replicar alegando que no pueden llevarla a
cabo y así sucesivamente. Y si uno les pregunta, este problema los angustia y
empuja al borde del suicidio, pero tampoco quieren hacer lo necesario para
resolverlo. En esas circunstancias
pienso para mis adentros que esta gente miente, no pueden estar de acuerdo con la
no solución del problema y con la existencia del mismo. Y es que para mí, o la
piedra en el zapato molesta y me ocupo de desatar mis cordones, sacarme la
zapatilla, buscar la piedrita que en el pie se siente como una cabeza de las de
la isla de pascua, sacarla o sacudir la zapatilla para que caiga, y si, gastar
energías, quizás perder el tiempo, o pasar vergüenza en la calle con una media
agujereada, pero la piedra en la zapatilla dejará de existir y podre ser feliz,
caminar en paz, o bien aprendo a tolerar el dolor, o deformo mi manera de pisar
para que no moleste o no duela tanto, no importa cual opción escoja, pero con alguna
debo estar de acuerdo y en lo óptimo, estaré de acuerdo con la idea que llevaré
a cabo y en ese “estar de acuerdo” entra el “soy feliz” y no entra el “voy a
estar malhumorado, con mi ceño fruncido, y si alguien me pregunta, soy el ser
más desdichado del universo”. La próxima vez que se escuchen diciendo “no tengo
tiempo” o algo por el estilo, cada vez que pongan una excusa, re-analicen si
mienten con la excusa o si en realidad no hay algo que los aqueje y los
“motive” lo suficiente para que salgan en busca de una solución. Y si nada los
aqueja, entonces aprendan a llamarse felices y ver las cosas de otro color (no
necesariamente rosa). Me gusta pensar que así vamos a vivir más años :-) e indiscutiblemente felices.
Estaría bueno que me planteen (o se planteen) porque
pensarían distinto, porque en cierta forma, hablaría de ustedes tratando de ser
infelices, o de tener razón en que lo son, o de que están acostumbrados a serlo,
lo cual para mí sería simplemente otro nivel de felicidad, pero felicidad al
fin, porque insisto, estamos como queremos. Una vez, un tío a quien respeto
mucho y me ha enseñado algunas de estas cosas, sin querer supongo, me ayudó a
entenderlo. Me preguntó como estaba, y yo, pretendiendo ser un superado le
contesté: “mal, pero ya es normal en mi” queriendo reflejar que no me sentía
feliz, y que la felicidad siempre me esquivaba. A todo esto él respondió: “¡Ah!
Entonces estas bien”. Pues claro, si estaba en mi estado de “normalidad”
entonces tenía que estar bien. Un estado "A-normal", lo hubiera preocupado
quizás, pero al decir lo que dije le di a entender que estaba bien. Y su
interpretación e indiferencia, en principio me indignó y luego me pareció
ridículamente lógica. La misma persona, en otra oportunidad, me hizo notar lo
que les decía antes, de que ponemos excusa para hacer las cosas que
aparentemente demanda nuestra felicidad. En otra conversación, donde pasaba por
algunas dudas existenciales sobre mi mismo, mi tío me recomendó un libro (de
autoayuda) y respondí que no tenía el dinero para comprarlo. Otra vez, con
cierta indiferencia y resumiéndolo un poco, me dijo: “entonces no estás tan
mal, si te estoy dando la respuesta pero no queres implementarla”, insití
fervientemente en que no tenía plata ni de dónde sacarla, él se aferró a su
idea también. Basta decir que al día siguiente compré el libro para comprender
que tenía razón, y vaya sorpresa, el libro mencionaba esta idea de que siempre
ponemos excusas como “no tengo tiempo” o “no tengo dinero” cuando en realidad
lo que no tenemos es ganas, o una incomodidad (infelicidad) tan grande que
merezca el esfuerzo. Así aprendí que no hay que posponer la solución de
problemas que creemos importantes o no hay que creer importantes problemas que
no queremos resolver. Así aprendí a ser feliz.
Ufa… se hizo larga la cuestión, y quizás es porque pasó
mucho tiempo desde la última vez, o el hecho de no haberlo trabajado en mi
mente hizo que la improlijidad se traduzca en 1400 palabras (1367 hasta aquí)
que podrían ser 1000, 1200 si fueran eficientemente seleccionadas. Pido perdón
por eso.
Y concluyo excusándome también si parezco un pedante
superado en esto de YO SOY FELIZ, en realidad, como uds también tengo mis
momentos de debilidad (por llamarlos de algún modo) pero me siento afortunado
de poder decir que cada vez son menos, y menos frecuentes. Al mismo tiempo les
remarco que no me considero un experto, pero hoy y ahora, me considero feliz y
lo quería compartir aquí y ahora con ustedes.
aplaudo tu forma de ver la vida, y mas aun de compartirla...ojala puedas llegar a mas gente...porque si he de ser sincera en principio al ver la cantidad de escritura me rehusaba a leer...pero al empezar fue todo tan bien narrado, y tan interesante que cuando menos me di cuenta quede deseando que hubiese mas....
ResponderEliminardijiste varias verdades, las metaforas me encantaron, porque soy de las personas que se niega a solucionar problemas que tienen soluciones obvias o muy al alcance de mi mano....
me llenaste de alegria! elijo ser FELIZ! me alegra que seas FELIZ!
TE APLAUDO!Y TE ABRAZO!