Todavía siento que me quedan cosas por decirte. Quizás nunca
se me acaben.
Todavía siento que quedan cajas de “te amo” en este todavía andrajoso depósito llamado corazón, peliagudo si los hay, que todavía no quiere entender la distancia
real e imaginaria que ahora existe entre los dos.
Todavía siento que es todavía y no la última vez, la
próxima, la anterior o la siguiente.
Todavía rezo por vos y tu familia, todavía los extraño como
a la mía. Todavía pido por tu felicidad y por ocupar un lugar en ella, el que sea.
Todavía siento que hay tanto todavía por delante…
Todavía las canciones hablan de vos, de mis sueños con vos,
de mi felicidad con vos. Todavía me dicen que debí pelear más o que debería
dejarte ir y la tele le sigue el ritmo, toda relación humana real o ficticia,
todavía cae en el plano de las comparaciones, en el paralelo de un reflejo que
me dice otra vez, ahí está ella, ahí estoy yo.
Todavía creo en un todavía, a veces… otras veces se me
piantan los “nunca más” en lágrimas sabor
“cuanto te extraño”.
Todavía me caigo y me levanto.
Todavía me pasan esas cosas. Todavía creo que escribirlas
tiene algún sentido.
Todavía tengo mensajes tuyos en mi teléfono, registros de
llamadas y 257 fotos tuyas en una carpeta con tu nombre, junto con unas 20 de nosotros juntos. Como todo lo demás,
eso sigue ahí ,no sé si por una dulce nostalgia o una falta de valor.
Todavía uso con orgullo las cosas que me regalaste… de
nuevo, cobardía o romanticismo.
Todavía creo que todas estas emociones no se van a ir a
ningún lado, todavía creo que tienen un lugar en mí, como vos en este andrajoso
deposito llamado corazón peliagudo si los hay.
Y es que todavía estoy aprendiendo a amarte de las formas
que se me permite y todavía me cuesta saber si es el mismo amor que antes, uno más
displicente o uno mucho mayor.
Claramente todavía pienso en vos porque todavía tengo cosas
que decirte y quizás nunca se me acaben.
REL
No hay comentarios:
Publicar un comentario