jueves, 4 de septiembre de 2014

Queria hablar de 1's y 0's nada mas


                Otra vez aquí… estuve pensando y quizás convenga escribir cada vez que crea tener algo que decir, y no cada domingo. Hace poco, hablando de algo totalmente distinto, mi papá a quien le guardo un profundo respeto y admiración, al margen de mi cariño como hijo, me dijo que no podemos sentarnos a ser creativos, es algo que viene solo y tiene razón. Quizás alguno de ustedes o yo mismo diga que es algo obvio, pero hasta aquí, yo no estaba aprovechando esa idea. Pretendía que mi creatividad tenga un periodo semanal y la cosa no funciona así. Me sentí creativo hace dos días, y ahora de nuevo. Tal vez mañana o dentro de un mes vuelva a suceder, mejor aprovecharlo.

          Hace un tiempo que quiero expresar o compartir con uds una idea, un concepto que vengo madurando desde hace un tiempo y me atrevería a decir que hasta pongo en práctica. Antes que nada tengo que hacer la salvedad que siempre hago en estos casos… no creo tener LA VERDAD ABSOLUTA en la materia y quizás este realmente lejos de ella, pero en mi vida diaria las cosas me funcionan así, y no estoy aquí para que me crean, o para que consideren mi palabra como santa e irrefutable, no. Pero por decirles algo, google no es el único buscador, y sin embargo hoy por hoy hasta tiene su propio verbo: “googlear”, la gente ya no busca en internet, solo “googlea”, y uds mínimamente para poder opinar sobre google deberían mínimo hacer una búsqueda. Lo que trato de decir, es que no soy el único filósofo de $2 que hay en internet, pero hasta de los malos maestros se aprende si se les da una oportunidad… se hizo larga la salvedad…

                ¿Alguna vez han evaluado la lógica como herramienta de decisión? O sea, al margen de que todos creemos ser personas lógicas, que usan el sentido común y demás… siendo estrictos, la lógica (al menos la binaria) toma decisiones en base a dos valores, “o la cosa es 0, o la cosa es 1” y fin de la historia. ¿Será que somos capaces de semejante diferenciación dentro de nuestra vida cotidiana? Es decir ¿Tenemos el poder para llevar las cosas al extremo de si o no, bueno o malo, verdadero o falso? ¿Y hacerlo cada vez que tomamos una decisión? Yo creo que no, y más aun, creo que eso es lo que nos aleja de la felicidad, como un todo, como seres humanos felices, personalmente me siento feliz, pero asumo que no todos lo somos y le echo la culpa a esta indecisión constante en nuestras decisiones y a nuestra capacidad de pensar hasta la parálisis.

                Dicen que los animales no piensan, y a mí eso me genera un ruido espantoso en la cabeza… por que me cuesta concebir que no puedan procesar las cosas como yo, me cuesta creer que la cosa es tan simple como “quiero esto, ahora esto y ahora esto, casi muero pero no importa, ¡pum! Me chocó un auto”. O sea, tengo hambre, busco que comer, pasa un auto, debo ladrarle a la rueda, pasa una perra en celo, debo procrear mi especie… mientras que para nosotros es algo como: tengo hambre, bueno, entonces ¿Qué comeré? Quiero galletas, debo comprarlas, el negocio queda lejos, no tengo suficiente dinero o, si gasto en galletas no tendré para lo otro (que dicho sea de paso también lo quiero) y nos ahogamos en un vaso de agua, o engordamos comiendo cosas que no saben tan bien ni llenan el espacio que fácilmente hubieran cubierto las galletas y es otra cuestión: “¡Estoy gordo!”, la sociedad no me acepta, me señalan, mi pareja no me quiere, no se siente atraída hacia mi… todo porque cuando fue la hora, en vez de “si galletas o no galletas” pusimos nuestro gran cerebro y nuestra capacidad de raciocinio a funcionar. Podríamos haber sido como el perro y salir por las galletas, o podríamos haber concluido que no era lo conveniente por las simples razones que fueren (accesibilidad, economía, salud etc) y comer algo mas sabiendo y CREYENDO que tomamos la decisión correcta, y que sobre todas las cosas, YA FUE TOMADA, para que cuestionarla. Todo esto me introduce a otro tema: tomar decisiones es fácil (técnicamente hablando y en mi opinión) la dificultad reside en las consecuencias y como las afrontamos. Será en otra entrada…

            Volviendo y avanzando, todos queremos llegar a ser felices, todos buscamos la felicidad pero... ¿Alguna vez pensaron que esperan de la felicidad? ¿Qué los separa de ella? ¿Están seguros de no ser felices ya? Por supuesto, no puedo aparecer yo de la nada y pretender decirles que ya son felices, no… pero al menos quiero invitarlos a pensar sobre la felicidad como una decisión, como algo constante y no algo que siempre está angustiantemente por venir, por alcanzarse. Por ejemplo, a cada instante uds deciden si tienen frio o no, mas capaces aún, deciden si tienen frio o calor (dos cosas a la vez je!) y es algo como ¿Tengo frio? No, estoy bien/Si, me pongo un abrigo y todo termina ahí. La línea entre frio y calor puede ser tan delgada o gruesa como se quiera, no hay un libro que establezca universalmente lo que es frio o lo que es calor ni uds consultan un libro cada vez que quieren saber si ponerse un abrigo o cambiar mangas largas por cortas. Cada uno tiene sus estándares de frio y de calor y define (aunque realmente quizás ni le importa) el rango de temperaturas que es indeterminado, es decir: no tengo frio ni calor y si otra persona viene a cuestionarnos nuestro criterio seguramente evaluaremos nuestra decisión sobre llevar un abrigo o no, sobre las mangas largas o cortas, pero no vamos ahogarnos en un vaso de agua preguntándonos “¿Tengo frio/calor?” ¿o si? ¿No podemos hacer lo mismo con la felicidad? ¿Preguntarnos si somos o no somos felices, y no ahogarnos en esa marea de pensamientos que concluye en “vendrán tiempos mejores” o, si la respuesta es negativa, movernos para revertirla? ¿Cuántas veces, tuvieron un abrigo a disposición y eligieron quedarse con frio? Cada vez que puedo, en ratos de reflexión, me doy cuenta que soy feliz porque estoy en el lugar que quiero estar, haciendo lo que quiero hacer y si no es el caso, o empiezo a hacerlo o acepto que estaré triste hasta que me decida por lo opuesto. Y aceptar esta  tristeza es de nuevo, “hacer lo que quiero hacer”. Si la cosa es tan simple, creo que siempre podemos ser felices… ¿Loco no? (descuiden, hasta yo me cuestiono a veces).

          Entonces en este punto saldrán al ataque aquellos que creen que las circunstancias hacen o no la felicidad, y si, podemos “discutir” toda la vida, pero les voy a ser sincero, más allá de quien tenga la razón, odiaría que estas personas la tuviesen ¿No les pasa? ¿No repudiarían aquel momento en donde no dependa de nosotros sino de nuestras circunstancias poder ser felices? Hay personas que dirán ¿Cómo un niño de la calle puede ser feliz? ¿Cómo un huérfano puede serlo? ¿Alguien que ha perdido un ser amado? Pues yo he visto niños de la calle, huérfanos tal vez, corriendo “felices” (diría yo) bajo la lluvia, descalzos, empapados saltando de charco en charco y con una sonrisa más grande que la que yo tendría en mi mejor día y quizás a ese niño, si lo saco de esa lluvia, le doy un baño de agua caliente, lo visto y le doy de comer y lo obligo a pensar si es feliz, me diga que no. Todos nosotros a veces tenemos frio y no esperamos a que llegue el calor. Es algo constante, algo que nos pasa o no (la felicidad). Es un “feliz” o “nofeliz”, 1 o 0 y detrás de un 1 hay muchas cosas, demasiadas para pensarlas tal vez, o hay una sola, al igual que con el 0, pero igualmente son un 1 y son un 0.
          
            No estoy diciendo que está prohibido estar triste, o que no pueden ambicionar con tiempos mejores. Creo que si quiero resumirlo, diría que estoy diciendo que evalúen su conformismo y que aprendan a considerarse felices o no  según eso. Estoy tratando de que dejen de imaginarse buscando la luz al final del túnel y que consideren todo como un día con amaneceres, ocasos y noches oscuras de vez en cuando. Quien dice que con el tiempo no terminan viviendo en Alaska, donde tienen que inventarse las noches con persianas.

REL

 

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